Sobre la autora
Fred Vargas nació en París en 1957. Fred es el diminutivo de Frédérique. Vargas es su nombre artístico para las novelas policíacas. Es investigadora de Historia y Arqueología en el CNRS (Centro Nacional de Investigaciones Científicas). Sus investigaciones versan sobre la Edad Media, y más específicamente sobre los huesos de animales de la Edad Media en occidente. Ha publicado una tesis titulada Los caminos de la peste en la editorial Presses Universitaires de France. Sus conocimientos le permitieron crear una una especie de capa de plástico hermética para evitar la propagación de la gripe aviar (en 2006).

Su hermana gemela, Jo, es pintora y también trabaja con el pseudónimo de Vargas: de hecho es ella la primera que lo usó, tomándolo del personaje interpretado por Ava Gardner en La condesa descalza.
En 2004 se interesó en el caso de Battisti, un ex revolucionario italiano a quien Francia había concedido asilo. Con la amenaza de su extradición, hay todo un movimiento de lucha en contra: conciertos, artículos, y finalmente, escribió un libro: La verdad sobre Cesare Battisti.
Ella lo presenta así: “Negada la verdad, y ante la falta de respeto de la palabra de Francia, y de la desinformación, todo obliga a descorrer el velo sobre el caso Cesare Battisti y sobre el hombre, con el fin de que cada francés pueda llegar, de modo objetivo y usando la razón, tan cara a Voltaire, a la verdad que permanece sellada. Esta obra, recopilación de textos y documentos, pone en evidencia, por la mera presentación de los hechos y lejos de toda polémica partidista, hasta qué punto la extradición de Cesare Battisti constituiría una profunda injusticia para el hombre, una afrenta al honor de nuestro país y de sus ciudadanos, y una gravísima falta a los ojos de la Historia.”
Desde hace varios años, forma parte de los diez autores franceses más vendidos. Traducida a más de 40 lenguas, sus libros son sistemáticamente best-sellers en Alemania y en Italia.

“Fred Vargas ha inventado un género literario que sólo le pertenece a ella: el “rompol” (abreviatura de roman policier, novela policíaca en francés). Objeto esencialmente poético, no es negro sino nocturno, es decir, sumerge al lector en el mundo onírico de esas noches de infancia donde se juega a meter miedo, pero de un modo tan grave, tan serio, que el poder de la imaginación en libertad es total. Esta libertad de tono, de esta capacidad para volver a encontrar la frágil gracia de nuestras emociones primordiales, la alquimia verbal que sacude la pesadez de la realidad, son la marca de una novelista con voz única en la novela negra de hoy en día. Los personajes que pueblan sus libros son tan anárquicos y lunáticos como sabios. Ya sean apasionados de la Antigüedad u oceanógrafos, la mirada que tienen sobre el mundo combate el conformismo y el orden establecido con las armas de la fantasía y el humor.”
Jeanie Guyon, Le Magazine Littéraire
Premios
| Les Quatre Fleuves | Alph’Art du Meilleur Scénario |
| Pars vite et reviens tard | Deutscher Krimipreis (Alemania) |
| Debout les morts | Duncan Lawrie International golden Dagger (UK) |
| L’Homme aux cercles bleus | Duncan Lawrie International golden Dagger (UK) |
| Sous les vents de Neptune | Duncan Lawrie International golden Dagger (UK) |
| L’Homme à l’envers | Grand Prix du Roman Noir de Cognac |
| Pars vite et reviens tard | Prix des lectrices ELLE |
| Pars vite et reviens tard | Prix des libraires |
| L’Homme à l’envers | Prix du Festival de Saint-Nazaire |
| Pars vite et reviens tard | Prix du meilleur polar francophone |
| Debout les morts | Prix du Polar de la ville du Mans |
| Debout les morts | Prix Mystère de la critique |
| L’Homme à l’envers | Prix Mystère de la critique |
Cine
- Adaptación para el cine de Huye rápido, vete lejos, dirigida por Régis Wargnier (2007)
- Adaptación para la televisión de Bajo los vientos de Neptuno, El hombre de los círculo azules y El hombre al revés, dirigidas por Josée Dayan.
Autorretrato
¿Qué queréis que os diga? Soy hija de mi padre y de mi madre, qué se le va a hacer. Y sabed que mi hermano también es hijo de su padre y de su madre, es una tradición en la familia, a cada cual lo suyo. Pero yo no estaba completamente sola en el huevo, mi hermana gemela estaba ahí para hacerme compañía en ese pequeño habitáculo maternal durante ocho meses. Ella nació diez minutos antes que yo, un detalle apasionante, y después la seguí yo. Ahí estamos nosotras fuera, en París, un 7 de junio, ¿qué iba a pasar con nosotras? Inmediatamente nos pusieron pulseras de distinto color para no confundirnos. Nos llamaron: Joëlle a mi gemela (en seguida la llamaron “Jo”, por pereza, la verdad) y Frédérique a mí (en seguida me llamaron “Fred”, también por pereza, me imagino). A mi hermano Stéphane le llamaban Steph, por pereza, supongo. En la familia somos muy económicos para los nombres, cada cual a su manera. Cuando os digo que todo esto es apasionante, veréis que no estoy bromeando.
Nunca me he separado de mi hermana, vais a ver. Todo lo que ella sabía hacer, yo no lo hacía, y viceversa. Así que nada de rivalidad a la vista, sino una enorme economía de energías, una formidable astucia. Aunque yo me he convertido en la mitad de competente en las cosas de la vida, lo mismo que ella. Continúo con esta historia que os tiene, lo sé, con el alma en vilo: Jo se puso a pintar muy pronto, y yo dejé inmediatamente abandonados los lápices. Sin vocación, me incliné por las ciencias: arqueología medieval. Siempre he sido arqueóloga, y mi hermana siempre ha sido pintora. Yo discuto con ella sus cuadros, y ella corrige mis textos. Ah sí, la novela policíaca, lo olvidaba. Para divertirme de vez en cuando entre tanta Edad Media, me gusta tocar el acordeón (si habéis seguido la lógica de esta pasmosa historia, habréis podido deducir que mi hermana ha tirado por la música clásica, y yo por el acordeón). Me he aferrado a este instrumento durante diez años, con una ausencia total de talento. Un buen día, emergiendo de entre un montón de papeles, traicioné a mi acordeón, que tan buenos servicios me había prestado, y adquirí un cuaderno en blanco y con tapas negras para escribir una novela. Vamos allá. Y continué.
Y otro buen día, mi hermana me dijo: “¿Por qué escribes? Y le di esta respuesta, que se ha hecho histórica: “No lo sé”. Sigo sin saberlo. No está mal, ¿no?
© Daniel Mordzinski

